Muchas veces no sabemos que decir. Las palabras se quedan cortas para lo que siente el corazón. Muchos sentimientos revolotean pero soy incapaz de ser fiel a la emoción. Expresar lo que se siente no siempre es lo mejor; muchos no entienden la tristeza, ni siquiera la entiendo yo.
El dolor es muy común para el que no tiene protección, sin embargo en tí confío, me ayudaste a salir y del hueco resurgir.
Mis amigas me acompañan, un alivio en realidad; con mis padres también cuento, su cariño es incondicional.
Pero tú, Señor, me completas y me das paz. Me consuelas y me curas; alivianas la carga, cicatrizas las heridas, desahogas los momentos, apaciguas la tempestad, confortas y repones el corazón. Una guía, una luz, el camino.
Te doy Gracias mi Señor.