Nací en Puerto Ayacucho, la capital del Estado Amazonas, mejor dicho, un pueblo que se hace llamar capital. Es una ciudad en miniatura, nada que ver con las otras capitales del país.
Me crié y viví allí hasta que me gradué de ballicher en ciencias (que felicidad). En septiembre de 2006 me mudé a San Antonio de los Altos con mi hermano mayor y el dos de octubre puedo decir que comenzó mi nueva vida oficialmente. Sin papás, sin amigos y sin novio.
A Caracas había venido muchas veces, pero venir de vacaciones con la familia (en carro propio) no es lo mismo que vivir y desplazarse en autobús y metro.
Al principio me costó un poco, pero creo que me adapté muy rápido. ¿Qué les puedo decir?, la primera vez que me monté sola en un taxi fue en 4to año; creo que no era precisamente la más experimentada para sobrevivir a la Gran Ciudad, pero lo hice, y orgullosamente, lo hice muy bien.
Luego de unas largas vacaciones en mi pueblo y con dos años de vida universitaria estoy muy feliz de tener dos lugares en los cuales poder vivir; dos lugares Totalmente distintos y con un encanto particular.
Puerto Ayacucho y Caracas son mis dos lugares, mis dos hogares (puedo decir que vivo en ambos). Paso mis cuatro meses de vacaciones en uno y los ocho de clases en el otro. Para hacer esto más fácil llamaré a Puerto mi lugar “A” y a Caracas el lugar “B” (Se me salió el lado matemático, después de todo mi papá, mi mamá y mi hermano son ingenieros).
“A” es de un ambiente tropical, pequeño pero acogedor, perfecto para unas vacaciones de verano. Es un sitio turístico con hermosos paisajes. “B” es toda una ciudad, con los centros comerciales que a Puerto le faltan, con autopistas, cines y edificios.
En “A” NO hay McDonald’s, no hay cines, no hay ascensores (el edificio más alto es de cuatro pisos), no hay centros comerciales, ni siquiera hay bowling. En “B” el único charco de agua que hay es el Guaire, no hay paisajes naturales que admirar (excepto el Ávila), existe un tráfico insufrible mañana, tarde y noche en la mayoría de las calles y avenidas, se respira el olor a preocupación asiduamente entre sus habitantes; en cambio en “A” se respira mucha calma, nada de stress y aunque hay inseguridad –como en todo el país- se puede dormir en paz.
“A” aburriría a cualquier turista después de dos semanas; a mí, no. No tengo que cocinar porque tengo a mami, no tengo que arreglar la casa y sólo a veces me toca lavar. Tengo a mi novio -muy importante- con él, nunca me aburro. También tengo a mis amigos, porque aunque estudian también en Caracas, nunca los veo; ellos estudian en la UCV y en la USB, y yo en la UCAB (un poco leeejos), ellos viven en Ccs y yo en San Antonio. Pero bueno, “B” también tiene grandes ventajas: en Caracas soy totalmente independiente, nada de permisos para salir, no hay hora de llagada (ni día) y no está la voz de la conciencia TODO el día diciéndome que tengo que hacer.
Caracas y Puerto Ayacucho son mis dos lugares favoritos.
Soy más afortunada que la mitad del país: puedo escapar a cualquiera de los dos lugares cuando quiera, y así saldré de la rutina porque definitivamente son territorios, espacios y momentos opuestos.
Me crié y viví allí hasta que me gradué de ballicher en ciencias (que felicidad). En septiembre de 2006 me mudé a San Antonio de los Altos con mi hermano mayor y el dos de octubre puedo decir que comenzó mi nueva vida oficialmente. Sin papás, sin amigos y sin novio.
A Caracas había venido muchas veces, pero venir de vacaciones con la familia (en carro propio) no es lo mismo que vivir y desplazarse en autobús y metro.
Al principio me costó un poco, pero creo que me adapté muy rápido. ¿Qué les puedo decir?, la primera vez que me monté sola en un taxi fue en 4to año; creo que no era precisamente la más experimentada para sobrevivir a la Gran Ciudad, pero lo hice, y orgullosamente, lo hice muy bien.
Luego de unas largas vacaciones en mi pueblo y con dos años de vida universitaria estoy muy feliz de tener dos lugares en los cuales poder vivir; dos lugares Totalmente distintos y con un encanto particular.
Puerto Ayacucho y Caracas son mis dos lugares, mis dos hogares (puedo decir que vivo en ambos). Paso mis cuatro meses de vacaciones en uno y los ocho de clases en el otro. Para hacer esto más fácil llamaré a Puerto mi lugar “A” y a Caracas el lugar “B” (Se me salió el lado matemático, después de todo mi papá, mi mamá y mi hermano son ingenieros).
“A” es de un ambiente tropical, pequeño pero acogedor, perfecto para unas vacaciones de verano. Es un sitio turístico con hermosos paisajes. “B” es toda una ciudad, con los centros comerciales que a Puerto le faltan, con autopistas, cines y edificios.
En “A” NO hay McDonald’s, no hay cines, no hay ascensores (el edificio más alto es de cuatro pisos), no hay centros comerciales, ni siquiera hay bowling. En “B” el único charco de agua que hay es el Guaire, no hay paisajes naturales que admirar (excepto el Ávila), existe un tráfico insufrible mañana, tarde y noche en la mayoría de las calles y avenidas, se respira el olor a preocupación asiduamente entre sus habitantes; en cambio en “A” se respira mucha calma, nada de stress y aunque hay inseguridad –como en todo el país- se puede dormir en paz.
“A” aburriría a cualquier turista después de dos semanas; a mí, no. No tengo que cocinar porque tengo a mami, no tengo que arreglar la casa y sólo a veces me toca lavar. Tengo a mi novio -muy importante- con él, nunca me aburro. También tengo a mis amigos, porque aunque estudian también en Caracas, nunca los veo; ellos estudian en la UCV y en la USB, y yo en la UCAB (un poco leeejos), ellos viven en Ccs y yo en San Antonio. Pero bueno, “B” también tiene grandes ventajas: en Caracas soy totalmente independiente, nada de permisos para salir, no hay hora de llagada (ni día) y no está la voz de la conciencia TODO el día diciéndome que tengo que hacer.
Caracas y Puerto Ayacucho son mis dos lugares favoritos.
Soy más afortunada que la mitad del país: puedo escapar a cualquiera de los dos lugares cuando quiera, y así saldré de la rutina porque definitivamente son territorios, espacios y momentos opuestos.
3 comentarios:
Me encanta lo que escribes!!! Algo mas o menos parecido senti cuando me vine a san juan. Con la diferencia que sali de un pueblo para meterme a otro. jajaja. Pero es muy bueno tener 2 lugares donde vivir. Lo malo es que despues a muchos nos toca quedarnos con uno solo.
Un besote, sigue escribiendo. Cuidate.
Me encanta... Mientras uno lee puede sentir la naturaleza, el aire y la paz de Puerto y los empujones de la gente a las 6am en el metro! Lo digo yo, que al igual que tú disfruto viviendo en los dos lugares.
Sigue escribiendo mientras intento desestresarme de los pitos allá Afuera.
te quieroooo =)
:D
Pasando a saludar... debes escribir más a menudo
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